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miércoles, 15 de febrero de 2017

Educar en el asombro de Catherine L' Ecuyer (I)

Llevo un par de semanas dándole vueltas al contenido del volumen escrito por Catherine L'Ecuyer Educar en el asombro (Plataforma, Barcelona, 2015). Su lectura, vivamente aconsejada por Patricia, mi mujer, me ha devuelto a mis años de estudiante, a mi primer profesor, y a mi primera clase en la facultad de filosofía, donde me enseñaron que el inicio de la filosofía es el asombro en forma de admiración, estupor o desconcierto. Años después, preparando un curso de introducción a la vida universitaria cayó en mis manos el volumen de Jean Guitton Nuevo arte de pensar (Encuentro, Madrid, 2000), cuyo primer capítulo está dedicado a la Admiración (que aquí podemos usar como sinónimo de asombro). Caí entonces, de nuevo, en la importancia de lo que Guitton llegaba a considerar una virtud, es decir, un hábito bueno que nos perfecciona en cuanto seres humanos,  y por lo tanto, había que cuidar y cultivar. Los cambios que hemos sufrido por la implatación del plan Bolonia hicieron desaparecer esta asignatura y con ello cayó en el olvido el asombro en mi docencia reglada. Pero de nuevo, el libro de L'Ecuyer ha puesto delante de mí uno de los axiomas de la educación en todos sus niveles: el asombro, la admiración, el desconcierto o el estupor es el origen del conocimiento.

A estas alturas del escrito se preguntaran ¿por qué esto en un blog de Guardini? Existen varios motivos. Por ejemplo, la autora de Educar en el asombro cita a nuestro querido maestro, Romano Guardini, y en varias ocasiones. También Catherine L' Ecuyer propone como medios para el cultivo del asombro el silencio, el encuentro con la naturaleza o la huída a la sobestimulación a la que estamos sometidos en esta sociedad, niños y adultos, y que cada vez nos hace más insensibles y ciegos ante la realidad. En relación a esto escribe:
"No sólo se ha desmostrado que el bombardeo externo de estimulos no hace a los niños más listos, sino que, en los últimos años, han empezado a surgir estudios que relacionan la sobreestimulación con problemas de aprendizaje" (Catherine L' Ecuyer, Educar en el asombro, Plataforma Actual, Barcelona, 2015, 47).
Recordemos lo dicho por Guardini al respecto y que ya citamos en su día en este blog:
"(...) la capacidad de ver se ha deteriorado. (...) Y la consecuencia es que los sentidos -es decir, los órganos con los que el hombre capta el mundo- se gastan. Con todo este ver, el hombre no acumla más conocimiento del mundo, sino que lo pierde. Se le viene encima un alud de impresiones fragmentarias, y disminuye lo que de verdad importa, la interiorización del mundo con toda su carga de sentidos auténticos, con su grandeza y su fuerza, su profundidad. Todo se difumina." (Ética. Lecciones en la universidad de Munich, 312).
Catherine L' Ecuyer
L' Ecuyer circunscribe sus reflexiones sobre el asombro al ámbito de la educación de los niños, que tambien fue objeto de algunos escritos de Guardini, tal es el caso de las páginas dedicadas en Las etapas de la vida a la niñez, donde he encontrado coincidencias en ambos autores:
"(...) todo lo que en el adulto hace tiempo que forma parte de lo habitual, el niño lo vive por primera vez, sin que medie una preparación  interior o guía relativa. (...) El niño ve las cosas con toda la capacidad de sorpresa y con toda la fuerza que las mismas cosas tienen" (Romano Guardini, Etica. Lecciones en la unviersidad de Munich, BAC, Madrid, 2000, 449). 
"Los niños filosofan, se asombran ante cualquier realidad por el mero hecho de que sea, y se sorprenden ante cada una de las modalidades del ser o de las leyes naturales de nuestro mundo. (...) Como decía Chesterton, en cada una de estas deliciosas cabezas, se estrena el universo, como en el séptimo día de la creación. El asombro es el deseo por el conocimiento. Ver clas cosas con ojos nuevos permite quedarnos prendidos de su existencia, deseando conocerlas por primera vez o de nuevo." (Catherine L' Ecuyer, Educar en el asombro, Plataforma Actual, Barcelona, 2015, 30-31). 
Pero aquello que me gustaría indagar con más interés es la cuestión de si podemos afirmar que el asombro que aparece en el libro que estamos comentando podría identificarse con lo que Guardini denomina encuentro. De ello hablaremos en una próxima entrada.

7 comentarios:

  1. Retomo la pregunta del final: Si es encuentro con la realidad, creo que sí. De eso hablo en Educar en la realidad. Gracias por el post, me ha encantado. Un saludo afectuoso, Catherine L'Ecuyer

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    1. Me alegro que te haya encantado el post. Ojalá haya sido justo en mis comentarios. Tengo también Educar en la realidad. Espero leerlo en breve y disfrutar tanto como con Educar en el asombro. Un saludo, Rafael Fayos

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  2. Excelente post!!! Estimado Rafael, creo que ya me ubicas porque alguna vez te he escrito comentándote de mi libro sobre Guardini. Me gustaría saber si los libros de Catherine: Educar en la realidad y Educar en el asombro, se podrán adquirir en Argentina, estoy muy interesado en los mimos.

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    1. disculpa Edgar, acabo de ver tu mensaje. No te puedo responder porque no sé si se pueden adquirir en Argentina. Ponte en contacto con la editorial vía e-mail. Saludos, Rafael

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    2. Gracias Rafael Un cordial saludo

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  3. Si, lo distribuye Granica en las grandes librerías.

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    1. Muchas gracias Catherine, será un placer leerlo y llevarlo a mis clases. Un cordial saludo

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